Uno de los discos más representativos en la historia del rock en México, corresponde a Caifanes.
El regreso de la banda es un buen pretexto para escuchar de nuevo su música con el respectivo toque de añejamiento.
A dos décadas de la aparición de lo que para muchos significa la obra mejor lograda del grupo, nuestra edición de abril ofrece una revisión del mismo. Un recuento que a su vez fue el punto de partida para conversar con el guitarrista Alejandro Marcovich.
¿Qué recuerdas del momento previo a la grabación y cuando el disco estaba terminado?
Antes de la grabación tenía un montón de ideas en mi agenda que quería llevar a cabo con la ayuda del productor (Adrian Belew). No todas resultaron, pero afortunadamente muchas sí. Podría decir que quedé bastante complacido con el resultado final.
¿De qué partes de guitarra te sientes más orgulloso?
De los arpegios que adornan los versos de "Nubes". El solo antes del último coro de "No dejes que". En "Para que no digas que no pienso en tí", cada verso va precedido de figuras melódicas en un estilo que no había usado antes. En "Vamos a hacer un silencio" hay un requinto hacia el final de la canción, antes de los coros, que me gusta bastante. Y la introducción de "Mariquita" fue la primera vez que usé un E bow en una grabación. ¿Cómo surgió la idea de crear un sonido de guitarra que se convirtió en referencia del rock hecho en Latinoamérica?
En algún momento durante la grabación de El Silencio me di cuenta de que se estaba forjando un sonido mucho más latino en mi discurso guitarrístico. ¿Cómo llegué a ese sonido? Supongo que por mi herencia, mi historia. Soy latinoamericano, y por mucho que he admirado a enormes guitarristas de rock, blues y jazz, hay una esencia folklórica, bolerística y cumbianchera queriendo brotar a través de mis dedos. Creo que eso fue simplemente lo que ocurrió. No fue calculado, simplemente sucedió.
¿Por qué fue hasta este disco que decidieron grabar "Hasta morir"?
Esta canción no estaba en la agenda de grabación de Caifanes. La idea de grabarla surgió durante la selección de canciones en la preproducción. Es una canción que compuse con Saúl y Alfonso mientras éramos Las Insólitas Imágenes de Aurora (1984-1986). Hay una versión en vivo de esta canción en un cassette que sacamos a la venta en 1985. No recuerdo la razón exacta del porqué incluirla en El Silencio, pero supongo que el hecho de ser una gran canción debió haber sido suficiente motivo.
¿Hay algo que no te guste de este álbum?
Soy de los eternos inconformes, por perfeccionista. Podría mencionar una gran lista de detalles que me hubiera gustado mejorar. Pero también hay que entender que una grabación es como una fotografía que retrata el estado de las cosas en ese preciso momento. Así que más vale estar contento con lo que se hizo.
No comments:
Post a Comment